viernes, 17 de junio de 2011

Barça y Real Madrid siguen a la gresca mientras los jugadores están de vacaciones

Todo son reproches entre buenas formas. FC Barcelona y Real Madrid mantienen el conflicto abierto entre clubes, después de un final de temporada más que áspero, tras los cuatro clásicos cargados de tensión, polémicas, denuncias y sanciones, y a un mes de que los equipos vuelvan a concentrarse para encarar la próxima pretemporada.



Con los jugadores fuera de escena, las declaraciones de Sandro Rosell de este jueves, en las que amenazaba con romper las relaciones institucionales si el club merengue seguía actuando en la misma línea frente a la UEFA y frente a las acusaciones de un supuesto dopaje de la plantilla azulgrana, volvieron a caldear los ánimos en pleno mes vacacional.
El Real Madrid contrarrestó el ataque azulgrana calificándolo de"desafortunadas declaraciones" (las de su presidente) y apelando al interés por mantener la cordialidad entre directivas, a la par que negando cualquier acusación sobre el tema de dopaje y apelando al juego limpio y a los valores.
Mismos argumentos bajo un tono conciliador aparente. Lo cierto es que los jugadores, los propios implicados, facilitaron la situación en el seno de la selección española y todo pareció enterrado a base de goles y buen juego en los dos amistosos del mes de junio. Nada mejor que cerrar filas en torno a 'la roja' para olvidarlo todo.
Solo hay rivalidad por lo que estaba en juego en su día y ahora ya ha pasado
Del Bosque fue el introductor y Casillas y Ramos, los ejecutores: "Hemos vivido cosas muy bonitas juntos. Hay que olvidar todo eso porque hay buen rollo en la selección, no hay ningún enfrentamiento prácticamente real, solo rivalidad por lo que estaba en juego en su día y ahora ya ha pasado", aseguró el sevillano.
Hubo apariciones conjuntas de Villa y Casillas, y Piqué, Busquets y Albiol hablaron del buen ambiente en la selección. Incluso en la tarde de este jueves, en pleno cruce de acusaciones, la cordura entre alguno de los jugadores parecía seguir reinando, como si de un conflicto externo se tratara: "Ha habido acusaciones graves, pero no me preocupa el Madrid. No me preocupa la relación con el Madrid y me preocupa muy poco lo que hayan dicho", señaló Valdés.
Lo cierto es que restan casi dos meses para vivir el primero de los últimos dos clásicos de la temporada (ida de la Supercopa de España el 14 de agosto y vuelta el 17) y la sensación es de no haberse solucionado nada entre mandatarios, pero sí entre futbolistas.
El empacho de rivalidad vivirá dos nuevos capítulos en agosto, aunque, por suerte, la selección podría volver a servir como bálsamo el 10 de agosto ante Italia. Y todo ello sin valorar la comparecencia de José Mourinho ante la UEFA el 29 de julio, a consecuencia del recurso del Real Madrid a la sanción de cinco partidos y multa de 50.000 euros por su rueda de prensa en la ida de Champions.

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