El equipo ideado por Gorka Arrinda y dirigido con asombroso magisterio por el griego Fotis Katsikaris ha certificado este jueves la machada en uno de los peores escenarios que se planteaba, el de tener enfrente a un Madrid acorde a su historia y dispuesto a vender cara su derrota, en vez del gélido e ineficaz rival al que vapuleó hace dos días en esta misma cancha.
Un Bilbao Arena repleto y con un 'efecto Miribilla' que se llevó por delante lo poco que quedaba ya de un proyecto blanco con muchos síntomas de agotamiento.
No ha estado el Madrid a la altura en esta serie, aunque es verdad que se ha encontrado con un enemigo en estado de gracia y con una intensidad y determinación, y que hoy sus jugadores dieron la cara. Llegaron igualados al último minuto (70-70), pero ahí ganó el que más lo deseaba.
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